domingo, 12 de febrero de 2012

Guerrero cheyenne

Ya tengo bici: una cheyenne de mujer, con dos ruedas, cadena que desliza en el plato y manillar. Se la compré a un iraní (a cambio de cincuenta euros) que se iba del pais. Yo no le tengo mucha fé, pero debo decir que soy otro tipo de ciudadano desde que la tengo. Tenemos una especie de pacto de honor: yo no le voy a dar un uso deportivo y ella no me va a dejar en la estacada. De momento nos entendemos y la meto en la cuadra (una especie de garaje para bicis en la planta baja del edificio) cada noche. El centro de Delft lo tengo más cerca y llego al trabajo en 3 min 50 seg.

Mi bici Cheyenne. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario