martes, 31 de enero de 2012

Mi piso

Llevo dos semanas aquí y creo que ya es hora de enseñaros mi mini-piso. Son unos 27 m2 demasiado aprovechados que resultan agobiantes los días de frío en los que toca quedarse encerrado.

Una gran cosa que tiene la TU Delft es DUWO. Esto es una agencia de alquiler cuyos pisos, en propiedad, son ofrecidos a alumnos o visitantes de la universidad. Los tienen repartidos por toda la ciudad y hay auténticas preciosidades en el casco histórico, pero de precios astronómicos. No en vano, pago por mi minipiso lo mismo que pagaría por uno de 80 m2 en el centro de Sevilla. Las comparaciones, odiosas.

Muy difícil de pronunciar, Leeghwaterstraat, es una calle que linda con el campus. Como todo, tiene sus ventajas (cerca del trabajo, se agradece sobre todo por el frío) y sus inconvenientes (es una zona algo deshabitada, pero llena de grajos -ahorraros el premio-). Dentro de lo que cabe, he tenido suerte puesto que son tres edificios con dos años de antigüedad. Tenemos un párking de bicis, unas zonas comúnes con salón y lavandería, y luego las habitaciones con baño individual.


Vista desde la puerta de entrada.
El apartamento está decorado con muebles de IKEA y viene equipado con una pequeña cocina y una gran mesa tanto comedor como de trabajo. Lo mejor de todo es el sillón del fondo con su pantalla plana en frente para ver las pelis (también tenemos cable!). Dos paredes son ventanales hasta el suelo, con unas vistas geniales pero en ambas direcciones (hay que ponerse a salvo de los voyeurs que intentan cazarme en calzoncillos de Winnie the Pooh (sólo me los pongo en ocasiones especiales).

Vistas desde el apartamento.
El problema de tener la cocina integrada en el dormitorio/comedor/salón, a parte de los olores, es el humo. Como me dedique a hacer algo a la plancha, inmediatamente me salta el detector contra incendios. Y eso no  es bueno.


Vistas desde la otra ventana,

En esta última foto podéis ver un edificio idéntico al mio (a la izquierda). El problema de las cortinas, a parte del color verde pistacho que tienen, es que no tienen pantalla. Entonces, si quieres que entre la luz (cuando sale el sol), te quedas algo desprotegido.

Bueno amigos, eso es todo de momento. Se aceptan sugerencias para la decoración del reloj...

¡Besos y abrazos!

Turquía contra Vietnam

Quizás por el título pensaréis que he estado viendo una película de género bélico... a lo mejor no estáis tan desencaminados.

La semana pasada estuve viendo las posibilidades que hay en Delft para echar unas pachanguitas y hacer más llevadera la distancia. Además, como reza el refrán, mens sana in corpore sano. Sin embargo, no fue una tarea fácil ya que, al parecer, en Delft se suele jugar por sociedades (una sociedad puede tener hasta diez equipos, y todos compiten bajo el mismo nombre).

Así que estuve preguntando a los compañeros de la oficina y me comentaron que todos los sábados se reúnen a jugar una pachanga una combinación bastante llamativa: turcos y vietnamitas. Según me cuentan, la gran mayoría de ellos, trabajan para una organización del agua de la Unesco. Ahí comienza la relación de todo, que termina de una forma previsible: en Turquía les apasiona el fútbol y, al parecer, en Vietnam también.

Total, con mis calzonas adidas y mi sudadera de Gizmo me fui hasta los campos de fútbol de la Universidad (tiene unas instalaciones deportivas geniales, especialmente el Pub). La mayoría de los campos son de césped natural, aunque los hay de césped artificial (supongo que para hockey y lacrosse). Me habían citado a las dos de la tarde, aunque más bien parecía horario de almuerzo. Sin embargo las canchas estaban todas ocupadas.

A partir de las tres de la tarde comenzaron a llegar uno a uno los convocados para el partido, que podría haberse llamado Champions for Asia si lo hubiese apadrinado Kanouté. Reparto de equipaciones y como no podía ser de otra forma, tal y como os lo imagináis, yo jugaba con los vietnamitas.

Lo cierto es que echamos un buen rato, hasta que empecé a cansarme. Los muy mamones me tuvieron dos horas y media corriendo sin parar: primero porque los vietnamitas son muy inquietos y segundo, porque prefería echar el higadillo por la boca a quedarme quieto y morirme de frío. 

El resultado es lo de menos (ya, ya, ya, eso es lo que suelen decir los perdedores). Lo mejor es que entre esos hooligans turcos y esas criaturitas vietnamitas, me sentí uno más. Tan diferente pero en el fondo, supongo, tan parecidos.

P.D.: al día siguiente no me podía mover de las agujetas que tenía.

domingo, 22 de enero de 2012

10 cosas que llevo siempre en la maleta

Hace tiempo leí en algún blog (he intentado recuperar la dirección sin éxito), un post abierto en el cual la gente participaba publicando los diez artículos más valiosos que poseían. Creo recordar que incluso dibujaban un escenario apocalíptico, un incendio o algo similar, y venían a preguntar ¿qué salvarías en ese caso?

La idea me pareció interesante porque podías hacerte una idea sobre las prioridades de algunas personas, en función de la personalidad del autor. Así que le he dado una vuelta de rosca, planteando el siguiente escenario: ¿qué diez cosas no faltan nunca en tu maleta? Aquí va mi propuesta:
10 cosas que siempre llevo en la maleta
1) Mochila
Siempre me llevo de viaje una mochila, incluso dentro del trolley. Durante muchos años me acompañó por todos los sitios del mundo una Jansport verde militar con la base de cuero. Me encantaba esa mochila, pero no sobrevivió a más de diez años de traqueteo continuo y la sustituí en California por una Swiss Army negra con hueco para el portátil, por gentileza de mi padre.

2) Portátil
Principalmente porque es mi herramienta de trabajo. Pero también porque siempre lo puedes cargar con pelis y música, para hacer más ameno el viaje. Este en cuestión es un Acer de 13", con el tamaño y peso perfecto para cargarlo en la mochila. He incluido también el ratón, un Microsoft, que ha sido una de las mejoras compras que he hecho. Lleva casi diez años conmigo y espero que siga muchos más.

3) Cascos
¿Qué casco? Esta... No, unos buenos cascos para poder escuchar música en condiciones o para taparte los oídos en el avión si hay alguna tía pesada que no para de rajar en todo el viaje.

4) Cámara de fotos
La Lumix que me regaló María antes de irme a USA. He hecho miles de fotos con esa cámara, compacta, semi-réflex. Siempre que voy de viaje me traigo alguna foto hecha con ella.

5) Gafas de sol
Fundamental para el sol invernal de Holanda. También las uso para pasar desapercibido por donde quiera que vaya.

6) Calzoncillos de Winnie the Pooh
De cintura elástica para los achaques de la edad, regalo de mi padre en 1999, y los mantengo tal cual. No me gusta lavarlos en exceso para no dañar el tejido. Suelo ponérmelos en ocasiones serias, donde tengo que ir bien vestido y poder mantener, lo más cerca de mi piel, ese espíritu de loco soñador.

7) Cuaderno
Es fundamental tener papel para anotar cualquier dato, cita o suceso interesante. Me he traído una Moleskine regalo de Reyes (Sus Majestades de Oriente, vía mi hermana, me refiero), donde estoy anotando todo mi trabajo aquí, así como algunas cosas interesantes. Se titula "Cuaderno de Holanda". Fácil el título.

8) Bolígrafo
En realidad esto es un portaminas que me regaló María por nuestro aniversario de Reyes, hará unos siete años. También suelo incluir alguna pluma, pero sin cargar, porque la tinta me ha jugado alguna mala pasada en el avión. Me gusta mucho la caligrafía de la pluma y se me da bastante bien a pesar de ser zurdo.

9) Libro
Antes no lo hacía con mucha frecuencia, pero ahora cada vez más (con los nuevos propósitos). Qué mejor que un Kindle para almacenar varios libros. Desde que me lo echaron los Reyes le he dado cuenta: El monje que vendió sur Ferrari (del cual hablaré otro día), Miradas al cielo (este en papel) y ahora estoy leyendo uno muy interesante que se llama Wikinomics, por recomendación de Sergio me bajé una muestra y me enganchó tanto que me lo he comprado. Sí, cuando algo nos gusta realmente o pensamos que merece la pena, decidimos gastarnos el dinero en lugar de descargarlo, siempre y cuando sea algo razonable (pero como pretenden que revivamos la Inquisición...).

10) Reloj
Para no perder los trenes, o los aviones. O simplemente para saber si es buena hora para llamar a casa. Este fue otro regalo de María al que le he dado buen uso desde entonces. No pongo muy en claro desde cuando, pero creo que lo tendré desde hace cuatro años o así, y me encanta por su cómoda correa de caucho y las funciones que tiene.

Desde luego que llevo algunas cosas más, pero me váis a disculpar mantener el incertidumbre. No es conveniente que muestre todo el contenido para poder sorprenderos en algún viaje.

Por otro lado, ¡espero vuestras listas!

jueves, 19 de enero de 2012

Mi primer día de trabajo

Goedemorgen!!

Esta mañana he tenido mi primera inmersión en la TU Delft. Es una universidad "pequeña" pero gran renombre internacional (wiki), sobre todo en ingeniería civil e hidráulica. Tiene varios edificios en el campus, correspondientes a cada facultad.

Facultad de Ingeniería Civil
Mi facultad es la de Ingeniería Civil y Geotecnia, que fácilmente puede ser como cuatro veces la ESI de Sevilla. Tiene seis plantas (mi despacho está en la sexta) y tiene los talleres integrados.

Sin duda, una de las facultades más impactantes es la de Telecos, un edificio de 20 plantas donde, por supuesto, tienes que subir a las clases en ascensor. Para mi sorpresa, a los holandeses les parece una pequeña universidad. Para mí, que la veo desde mi habitación, no me parece tan pequeña...

Faculty of Electrical Engineering 
La reunión con mi jefe fue genial. El hombre me saca tres cabezas y es muy amable. Estuvimos rellenando algunos documentos y me presentó a su equipo de trabajo (unas veinte personas), todos encantadores, me dijeron que me estaban esperando (!). El equipo de investigación es internacional, con gente de Croacia, Turquía, Serbia, Brasil, Méjico, China, Vietnam, Italia, Irán, España. Con muchas ganas de hacer cosas novedosas y muy bien preparados.

En cuestión de minutos ya tenía un despacho asignado, un ordenador de sobremesa, cuentas de correo y acceso al clúster de la TU Delft. Luego aproveché para hacer el registro oficial en la universidad.

Mi despacho con vistas al exterior (!!)
La gente suele entrar a trabajar de 8.30 - 9.30, haciendo un descanso sobre las 12.00 para almorzar. La comida es sencilla (a base de bocadillos), y retoman el trabajo sobre las 12.45 hasta las 18.00. Los funcionarios salen a las 17.00, pero aquí los profesores se parecen más a directivos de empresas.

De hecho, en esta universidad mantienen muchos proyectos tanto de colaboración como financiación, con empresas. Así,  tienen una filosofía de trabajo muy empresarial. Sin duda, esto ha "profesionalizado" la investigación y mejorado sus instalaciones. El laboratorio de mi grupo Microlab es uno de los más avanzados de Europa en cuanto a investigación en materiales de base cemento.


Sofás de hormigón!

Esta filosofía empresarial, unido a la formación y la integración multidisciplinar, son a mi juicio, las claves principales del éxito de este grupo. En cuanto a nosotros, no basta con imitar los modelos de gestión, sino que hay que adaptar la filosofía del trabajo y premiar la excelencia. No hay que temer a la competencia, sino todo lo contrario, temer la incompentencia (esto lo leí en algún lado).

miércoles, 18 de enero de 2012

Llegada a los Países Bajos

Hallo!!

Me encuentro ya instalado en Delft, tras un par de días de intenso trabajo, he aprovechado el fin de semana para hacer algunas compras y ponerme al día con trabajo acumulado.

Gizmo os dice adiós con su manita

La llegada a Delft se ha hecho especialmente complicada (algunos ya estaréis al tanto), y las infraestructuras tampoco me lo han facilitado mucho. Así es, ya que la mejor opción hasta la fecha es salir por Málaga, para lo que dispones de vuelos directos (Vueling, Transavia y Ryanair) a Ámsterdam, Rotterdam y Eindhoven (más retirado).

Así que el miércoles por la mañana, a las 6.50 h, salí de Santa Justa a Málaga. Allí mismo se toma un cercanías que te deja en el mismo aeropuerto de Málaga. A las nueve de la mañana ya me encontraba en la mesa de Vueling.

AGP parece un circuito de carreras

El vuelo fue relativamente tranquilo pero con ligero retraso, algo que me afectaba mucho puesto que tenía que estar antes de las 17.00 h en el registro de la compañía de alojamiento de la Universidad de Delft. Nada más aterrizar, y tras recoger la maleta, me dirigí a la misma estación de tren sobre el subsuelo de Schiphol. La gran ventaja de la red de trenes neerlandesa es la frecuencia con la que pasan, pudiendo conectar todo el pais con trenes cada cinco minutos. Es increíble.

Tomé el tren dirección Leiden para, a continuación, tomar otro dirección La Haya (Den Haag). Y mientras tanto, en el tren podía observar el terrible clima que me esperaba a la llegada. Una temperatura rozando el cero absoluto, que se hace insignificante con la brisita gélida que te cala los huesos. Nadie dijo que venía a tomar el sol, a fin de cuentas.

Molino de viento (y agua) en el tren llegando a Leiden

Rozando la hora límite, llegué a la estación de Delft y tomé un taxi hasta el registro en la calle del Canal (Kanaalweg). Tras firmar los papeles del contrato en holandés (habrá que fiarse, digo yo), me dieron las llaves del apartamento.

Con las llaves en el bolsillo y todo el tiempo del mundo para llegar a mi apartamento, a pesar de haber entrado la noche a las 17.30 h, me fui dando un paseo poco agradable por el campus de la universidad, que es donde se encuentran algunos de los pisos.

Facultad de Arquitectura


Pisos para estudiantes
La gente suele salir del trabajo sobre las 18.00 h, eso unido a la oscuridad, hacían las calles menos transitadas. Me costó llegar a la mía, sin librarme de algún sustillo. Preguntando a un par de zagales, pude llegar a mi destino final.

El apartamento es pequeño pero acogedor. Más adelante prepararé un post sobre algunas curiosidades de las casas de estos holandeses, porque tenemos para todo.

Solté las cosas, deshice la maleta y me di algo de prisa para ir a cenar al Sportscentre que queda a unos metros de mi apartamento, donde se come bien por un precio razonable.

Reventado, caí sobre mi cama de cebra (sí, os dejaré con la intriga), al día siguiente tenía reunión con el que será mi jefe durante la estancia y había que estar en condiciones.