miércoles, 18 de enero de 2012

Llegada a los Países Bajos

Hallo!!

Me encuentro ya instalado en Delft, tras un par de días de intenso trabajo, he aprovechado el fin de semana para hacer algunas compras y ponerme al día con trabajo acumulado.

Gizmo os dice adiós con su manita

La llegada a Delft se ha hecho especialmente complicada (algunos ya estaréis al tanto), y las infraestructuras tampoco me lo han facilitado mucho. Así es, ya que la mejor opción hasta la fecha es salir por Málaga, para lo que dispones de vuelos directos (Vueling, Transavia y Ryanair) a Ámsterdam, Rotterdam y Eindhoven (más retirado).

Así que el miércoles por la mañana, a las 6.50 h, salí de Santa Justa a Málaga. Allí mismo se toma un cercanías que te deja en el mismo aeropuerto de Málaga. A las nueve de la mañana ya me encontraba en la mesa de Vueling.

AGP parece un circuito de carreras

El vuelo fue relativamente tranquilo pero con ligero retraso, algo que me afectaba mucho puesto que tenía que estar antes de las 17.00 h en el registro de la compañía de alojamiento de la Universidad de Delft. Nada más aterrizar, y tras recoger la maleta, me dirigí a la misma estación de tren sobre el subsuelo de Schiphol. La gran ventaja de la red de trenes neerlandesa es la frecuencia con la que pasan, pudiendo conectar todo el pais con trenes cada cinco minutos. Es increíble.

Tomé el tren dirección Leiden para, a continuación, tomar otro dirección La Haya (Den Haag). Y mientras tanto, en el tren podía observar el terrible clima que me esperaba a la llegada. Una temperatura rozando el cero absoluto, que se hace insignificante con la brisita gélida que te cala los huesos. Nadie dijo que venía a tomar el sol, a fin de cuentas.

Molino de viento (y agua) en el tren llegando a Leiden

Rozando la hora límite, llegué a la estación de Delft y tomé un taxi hasta el registro en la calle del Canal (Kanaalweg). Tras firmar los papeles del contrato en holandés (habrá que fiarse, digo yo), me dieron las llaves del apartamento.

Con las llaves en el bolsillo y todo el tiempo del mundo para llegar a mi apartamento, a pesar de haber entrado la noche a las 17.30 h, me fui dando un paseo poco agradable por el campus de la universidad, que es donde se encuentran algunos de los pisos.

Facultad de Arquitectura


Pisos para estudiantes
La gente suele salir del trabajo sobre las 18.00 h, eso unido a la oscuridad, hacían las calles menos transitadas. Me costó llegar a la mía, sin librarme de algún sustillo. Preguntando a un par de zagales, pude llegar a mi destino final.

El apartamento es pequeño pero acogedor. Más adelante prepararé un post sobre algunas curiosidades de las casas de estos holandeses, porque tenemos para todo.

Solté las cosas, deshice la maleta y me di algo de prisa para ir a cenar al Sportscentre que queda a unos metros de mi apartamento, donde se come bien por un precio razonable.

Reventado, caí sobre mi cama de cebra (sí, os dejaré con la intriga), al día siguiente tenía reunión con el que será mi jefe durante la estancia y había que estar en condiciones.






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